Michoacán (RRC): La ciudad de Uruapan, conocida como la capital mundial del aguacate, se encuentra sumida en un torbellino de dolor y rabia colectiva tras el brutal asesinato del alcalde Carlos Alberto Manzo Rodríguez, ocurrido el 1 de noviembre durante las celebraciones del Día de Muertos. El crimen, perpetrado en pleno Festival de las Velas en una plaza pública del centro histórico, ha desatado protestas masivas que exigen justicia y cuestionan la inacción de los gobiernos estatal y federal ante la escalada de violencia impulsada por el crimen organizado.
El atentado que sacudió la fiesta de los muertos.
Carlos Manzo, de 40 años y miembro del PAN, fue atacado a balazos mientras participaba en un evento cultural con miles de asistentes. Recibió al menos siete impactos de bala, según peritajes iniciales, y falleció en el lugar pese a los esfuerzos de los paramédicos. El presunto autor material, un joven de 17 años identificado como Víctor Manuel Ubaldo Vidales, originario de Paracho, fue abatido por elementos de seguridad en el sitio del ataque. La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) confirmó que el adolescente estaba vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), grupo que domina gran parte de la región, y que había desaparecido de su hogar una semana antes del homicidio. Pruebas balísticas, como el rodizonato de sodio en sus manos, lo ligan directamente al disparo fatal, aunque las autoridades indican que al menos dos personas más participaron en la logística del crimen.
Manzo, quien asumió el cargo en enero de 2025, había advertido públicamente sobre el avance del crimen organizado en Michoacán. En junio pasado, denunció el reclutamiento de jóvenes –incluso extranjeros– por parte de cárteles para actividades ilícitas, y solicitó reuniones con la presidenta Claudia Sheinbaum que nunca se concretaron, según acusaciones de legisladores locales. Su muerte se suma a una larga lista de políticos victimados en el estado: Michoacán registra más de 50 homicidios de funcionarios en los últimos cinco años, en un contexto de disputas territoriales por el control de la producción de aguacate y rutas de narcotráfico.
Grecia Quiroz: De viuda a alcaldesa interina.
En un acto cargado de simbolismo, el Congreso de Michoacán designó por unanimidad a Grecia Itzel Quiroz García, viuda de Manzo y exregidora de Uruapan, como presidenta municipal sustituta. Quiroz rindió protesta el 5 de noviembre en medio de una multitud que la recibió con aplausos y sombreros –un gesto emblemático de la «sombreriza», protesta tradicional de productores avícolas contra la extorsión–. En su discurso, prometió continuar el legado de su esposo: «No nos rendiremos ante el terror; Uruapan merece paz y justicia». Sin embargo, enfrenta un reto monumental: gobernar un municipio con tasas de homicidio que superan las 40 por cada 100 mil habitantes, y donde el CJNG impone «cobros de piso» a productores y comerciantes.
Ira en las calles: Protestas que trascienden Michoacán.
El luto se ha transformado rápidamente en furia. Desde el 2 de noviembre, miles de habitantes de Uruapan, Apatzingán y otras ciudades michoacanas han salido a las calles con el grito de «¡Pura sombreriza!» y pancartas que culpan al gobierno federal de Morena por el «abandono» de la región. Las manifestaciones, que entran en su quinto día, incluyen bloqueos carreteros, quema de piñatas efígie de capos y convocatorias a un movimiento nacional el 15 de noviembre. Estudiantes, agricultores y mujeres han liderado las marchas, recordando no solo a Manzo, sino a decenas de víctimas del narco. En redes sociales, corridos y murales urbanos rinden homenaje al alcalde como un «héroe caído», mientras analistas advierten que su asesinato representa «la derrota del Estado mexicano» ante el crimen organizado.
La secretaria de Seguridad federal, Rosa Icela Rodríguez, se reunió con 59 alcaldes michoacanos para impulsar un «plan de paz estatal», pero las críticas no cesan: el diputado independiente Alejandro Bautista Tafolla acusó al gobierno de ignorar las peticiones de Manzo. En Morelia, la capital, se reportan tensiones crecientes, con temores de represalias del CJNG.
Un estado en vilo: ¿Hacia dónde va Michoacán?.
Michoacán, cuna de la Revolución Mexicana, vive hoy una guerra invisible que devora a sus líderes. El asesinato de Manzo no es un hecho aislado: en 2025, el estado ha visto un repunte del 15% en homicidios dolosos, impulsado por la fragmentación de cárteles locales como La Familia Michoacana y el CJNG. Expertos llaman a una intervención federal integral, que incluya inteligencia, programas antisecuestro y apoyo económico a productores. Mientras tanto, Uruapan intenta retomar la normalidad: las fiestas de Día de Muertos concluyeron con velas en memoria del alcalde, pero la ira late bajo la superficie.
La designación de Quiroz ofrece un respiro, pero la verdadera prueba vendrá en las urnas de 2027 y en la capacidad del gobierno para desmantelar las redes criminales. Por ahora, Michoacán llora a un hombre que osó desafiar al terror, y clama por un futuro sin balas en las plazas. La «sombreriza» no es solo un sombrero: es el grito de un pueblo harto de ser rehén del narco.
